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Esta historia tratará sobre los primeros comienzos de un joven y su nueva aventura en la vida, todo no será lo que parece y éste tendrá el deber de saber superar los obstáculos que le prepara el destino.

Trama del Capítulo: Editar

En una pequeña aldea, ubicada en el norte, un desconocido se encontraba tocando la puerta de lo que parece ser una vivienda, dejando una canasta cubierta por una manta, luego de ésta acción procede a retirarse del lugar. Una señora abre la puerta y mete la cesta dentro de la casa, en aquel sitio era común encontrar canastas con bebés dentro.

Señora: Uh, otro niño... esta vez es un bebé... (Viendo al niño dormir).

Una señora de mayor edad se acerca con total naturalidad, mientras observa detenidamente la cesta.

Señora: Oh, no la había visto entrar superiora... mire, han dejado a otro pequeño.

Superiora: Es una pena... las guerras provocan hambruna, los padres de este pequeño no habrán podido mantenerlo y decidieron dejarlo aquí... Nuestro deber es cuidarlo. ¿Entendido?

Señor: ¡Sí! (Pronuncia con firmeza y seguridad).

Han pasado 8 años desde aquel acontecimiento.

Se escuchan niños jugar en la nieve, una calma en el aire y un Sol radiante.

Niño: ¡Ken! No se vale, eres demasiado rápido. (Corre a su compañero de juegos, al cual aún no le ha podido tirar con su bola de nieve).

Ken: Jejeje, eres muy lento. (Saca su lengua, pero por no prestar atención termina resbalando y cae sentado). Ouch... Duele, duele...

Niño: (Algo exhausto lo alcanza, y le tira con la bola de nieve en la nuca). Te lo mereces, jajaja...

La superiora llama a los niños para que entren a almorzar, a distancia se podía sentir el olor de la comida, los niños con hambre de tanto jugar no dudan en entrar.

Ken: ¡Genial! (Se sienta en un banco extenso, junto a otros niños). Ya tenía hambre, jeje.

El joven no pudo probar bocado, debido a que con brutalidad entraron varios hombres al lugar, llevándose a los niños sin tartamudear... las encargadas del orfanato no pudieron hacer nada ante estas personas armadas.

Militar: Ya los tenemos, ustedes dos... (Señalando a sus acompañantes). Vayan a otros sitios para conseguir más niños. (Se termina marchando del lugar).

El soldado guía a los niños por un camino cubierto de nieve, hacía los cuarteles principales del ejército, por otro lado, el joven Ken ignoraba lo que estaba sucediendo... lo único que sabía era que tenía mucha hambre.

Ken: Tengo hambre. (Le ruge el estomago). Señor... ¿Hay comida donde vamos?

Militar: (Ve con seriedad al pequeño). Niño, confórmate con sobrevivir todos los días, porque a donde vamos vivir otro día es un milagro.

Ken no entendió aquellas palabras, pero no se aguantaba el hambre, y al igual que los otros niños comenzó a quejarse lo que restaba del camino. Al llegar, todos fueron llevados a un pequeño cuarto y puestos en una fila, aunque no tardo mucho en llegar el general.

General: (Entrando por una puerta metálica). Felicidades, fueron elegidos para formar parte del gran ejército del Norte, jeje... Se preguntaran porqué fueron elegidos, pues la respuesta es simple, debido a las terribles batallas libradas hemos perdidos varios hombres y ya no quedan, así que... se decidió entrenar a los niños.

Ken: (Había quedado asombrado ante tal discurso, pero a diferencia de sus compañeros no notaba nada extraño). Oiga, señor... ¿Y hay comida?

General: Vaya, tenemos a un pequeño con hambre. ¡¿Qué espera cabo?! ¿Qué todos se mueran de hambre? Traiga comida pronto.

Cabo: (Se puso firme). Sí... ¡Sí, señor! (Se apura por ir a buscar los alimentos).

General: Dime, niño. ¿Cuál es tu nombre? (Flexionando sus rodillas para estar a la altura del joven).

Ken: Me llamó Ken, Ken Draigon. Y... Y... ¿Usted?

General: Puedes decirme general Dreg. (Sonríe).

Ken: Bi-Bien. (Sonríe, algo nervioso).

Ambos estrechan sus manos, no falto mucho para que el cabo entrara con bolsas de comida, éstas habían sido recolectada de varios pueblos como donación para los soldados... no falto mucho para que los niños devoraran todo, pero eso no es importante...

Al otro día.

Eran las 6 de la mañana, y el cabo comenzó a hacer ruido, golpeando las cacerolas para que los niños despertasen.

Ken: ¿Eh? ¿Y ahora qué sucede? (Abre los ojos). ¿Por qué hacen tanto ruido?

Cabo: ¡Despierten! ¡Hoy es el primer entrenamiento que tendrán! (Continua golpeando los trastos). ¡Vamos!

Ken: (Se sienta en la cama, y después de dar un gran bostezo se dispone a levantarse). Vaya...

Al rato, todos los niños fueron despertados y llevados afuera, para luego ser puestos en fila, nuevamente.

General: (Colocando sus manos detrás de la espalda). Cadetes, no tenemos muchas expectativas en ustedes, sinceramente no sé si sobrevivirán... pero si lo logran, tendrán una recompensa.

Ken: (Al escuchar esto, se puso contento). ¡Bien! ¡Daré lo mejor de mí!

General: ¡Comencemos con algo simple! ¡Hagan 10 lagartijas!

Ken: Fácil. (Se pone en posición). ¡1! ... ¡2! ... ¡3! ... ¡4! (Comenzaba a cansarse pero aún así no se rendió). ¡5! ...

El comienzo de un severo entrenamiento estaba por comenzar, y él no iba a rendirse, pero nada es comparado con el peligro que se avecinaba...

Encuesta Editar

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La encuesta fue creada el 19:35 8 mar 2017, y hasta ahora 2 personas votaron.

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